sábado, 7 de marzo de 2026

La era prolífica

 Jung menciona que La musa puede poseernos. 

Cuando era adolescente no podía controlarla. Fluía en mi mano, se hacía tangible, pero en mi pecho ardía todo el tiempo.

Miles de imágenes en mente por dibujar.

Pero era la academia, otros asuntos, obligaciones, pero ella aún así se escapaba...




Gracias, amigo de mi mamá



El arte te encuentra; me hubiese encontrado de un modo u otro, en el momento inesperado. No sentí un llamado a priori, la experiencia me reveló. 

"Ilustrar el tema", era una de las actividades domiciliarias en el colegio, y yo la resolvía pegando láminas. Siempre fui práctica. Y por esas razones inevitables donde tocaba dibujar, simplemente copiaba los patrones de dibujo de mis compañeras. 

Hasta que ya un poco grande, 8 años debió de ser, cuando un amigo de mi madre trajo para mí unos colores y un sketch book. "Dibújame", me dijo, y yo extrañada, pero sin titubear, comencé a dibujar.

No pude entender, pero lograba ver las líneas y formas en su rostro y sencillo se me hizo el replicarlas en la hoja. No tomó mucho tiempo para tener el retrato listo.

Mi mamá se sorprendió. "Debes tener el mismo talento de tu padre". Podría ser, aunque él era buenísimo para las caricaturas, pero yo para copiar lo existente, hasta ese momento, era lo que había descubierto.

Así comencé a dibujar los espacios, los objetos que me rodeaban, la luz, mis manos. Me encantaba dibujar mis manos. Mis compañeros. Los ojos... 

Así fue como el dibujo llegó a mi vida, como una revelación tan fácil que siempre sentí que era un don. Tuvo que ser un don.

Y un don, si no lo usas, es quitado.



 

La era prolífica

 Jung menciona que La musa puede poseernos.  Cuando era adolescente no podía controlarla. Fluía en mi mano, se hacía tangible, pero en mi pe...